
Entre los 70-90’s, la crisis política-económica del Perú afectó a las zonas cafetaleras del país. Varias familias, sin recursos para sostenerse y sin ningún apoyo del estado, sucumbieron ante el cultivo de hoja de coca, a merced del narcotráfico.
Los caficultores que perseveraron tuvieron el camino aún más difícil, ya que la tierra fértil empezaba a morir por agroquímicos potentes utilizados en chacras aledañas. A pesar de los altos costos de producción y la constante lucha, lograron evidenciar la calidad de su trabajo y colocar al café peruano en los ojos del mundo. Hoy son grandes referentes e inspiran a otros productores a seguir el mismo camino.
En Cofaine apoyamos las historias que generan legado. Reflejamos su trazabilidad y les rendimos homenaje en cada taza. A raíz de ello nace nuestro nombre. Gracias por estar aquí y ser parte de este sueño.
Desde 1,700 m.s.n.m.
ORIGEN DE MONTAÑA
Tostamos cafés cultivados a más de 1,700 m.s.n.m.; de diferentes regiones del Perú, principalmente de Pasco, Cusco, Cajamarca y Amazonas.
Mantenemos trato directo con caficultores que aplican altos estándares de calidad: seleccionando, catando y puntuando el café que producen. Gracias a ellos, logramos entregarte un delicioso café de exótico sabor y aroma.
Pozuzo, Oxapampa - Pasco
DIRECTO DE LA FINCA
Entre nuestros aliados caficultores, trabajamos de cerca con la familia Espinoza. A una hora en auto desde la plaza principal de Pozuzo, por una trocha sinuosa en pendiente, se encuentra su finca: «Voller Pozuzo», en el caserío de Chinizo. Rodeada de hermosos y poco explorados paisajes, donde se levantan hectáreas de cafetos de distintas variedades, mirando desde lo alto cómo el río Santa Cruz se fusiona con el río Huancabamba.
Don Gregorio Espinoza, cabeza de la familia, es un apasionado inmerso en investigar, experimentar y potenciar los diferentes procesos de cultivo y fermentación que existen en el mundo. Actualmente, comercializa sus granos de café tanto en Perú como en Europa, USA y Asia.



